Marcos Urdiales lucha por rescatar el romanticismo

El artista tomó una decisión trascendental luego de escuchar “Lo Cortez no quita lo Cabral”

Todo sea por el arte: cuando Marcos Urdiales tenía 10 años no le importaba gastar el dinero del negocio de su padre para escuchar a un amigo tocar la guitarra, quien además le enseñaba. Lo hacía cuando lo dejaban cuidando el local familiar (de maderas).

Para entonces su compañera, desde los cuatro años, era la guitarra. Y aún sigue siéndolo. La diferencia es que a esa edad cantaba desafinado y ahora no. Eso se pone de manifiesto todas las noches en el programa de Tv que conduce, que aunque se transmite en la señal de UHF tiene muchos seguidores.

Estudió canto en el conservatorio y acudía a los ensayos de sus compañeros de guitarra. De esa forma mejoró su técnica. Luego, a los 15 años, conoció al concertista de guitarra Eduardo Vélez, quien dirigía una academia en la ciudad. Él le enseñó a interpretar música clásica y le regaló dos hojas con las instrucciones claves para ser más diestro.

Adquirió experiencia presentándose en diversos sitios de su natal Santa Elena y Salinas. Al principio lo hacía por pasatiempo: hoy es su trabajo.
Hace ocho años, escuchar un casete que le regalaron cambió su vida. En ese tiempo había renunciado a la música, trabajaba con su hermano en una fábrica de muebles y estudiaba Filosofía, puesto que quería ser conferenciante. Pero al escuchar el concierto en vivo de Alberto Cortez y Facundo Cabral se dio cuenta que algo le faltaba: la música.

Aún no sabe cómo describir el sentimiento que lo invadió al oír Lo Cortez no quita lo Cabral. Reflexionó sobre el tiempo que había desperdiciado al estar alejado de la música.

Su distanciamiento se debía a que tenía un concepto equivocado de lo que es ser artista, al igual que la mayoría de las personas. “La imagen que proyecta un músico es de borracho, drogadicto o mujeriego y yo no quería que me cataloguen así”, explica Urdiales.

Cuando terminó el casete, cogió su guitarra y tomó la decisión más importante en su vida profesional: hacer música. En ese momento renunció a su trabajo, se puso a componer y cantar. Durante seis años lo hizo en el Salinas Yacht Club y dos, en el hotel Barceló Colón Miramar de Salinas.

Para solventar sus necesidades económicas, dictó clases en una academia de música que instaló en Salinas y creó un método para tocar guitarra. De esta manera incentivó la cultura musical en la Península de Santa Elena, de lo cual está muy orgulloso. También abrió un local nocturno, donde se presentaron Los Iracundos, Los Terrícolas, Tito del Salto, entre otros.

Actualmente prepara las canciones que serán parte de un disco que grabará, donde incluirá dos temas de su autoría. Marcos Urdiales es ciento por ciento romántico y quiere introducir una cultura musical más sana, ya que “existe una corriente de degradación fortísima” que quiere combatir.

PAGAR SIN COBRAR

La Agencia de Garantía de Depósitos anunció que devolverá a los acreedores del Banco del Progreso los dineros que congeló el gobierno hace seis años, cuando precipitó la gran crisis económica y moral, cuyas consecuencias aún las padecemos. Pero no pagará a todos, sino solamente a los depositantes de menor cuantía, a quienes adeuda hasta treinta mil dólares, siempre que sean acreedores primarios.

Vista superficialmente la medida, podría ser calificada de positiva pues en efecto, es loable que algunos de los perjudicados reciban, por fin, lo que les corresponde y les fue arrebatado para subsanar la crisis originada por los créditos vinculados que la banca corrupta entregó a testaferros y empresas fantasmas. Pero el asunto de fondo no es cuánto paga la AGD, sino cuánto cobra a los grandes deudores, a quienes aparentemente ha protegido hasta el punto de haberles permitido transformar sus obligaciones mediante fideicomisos absurdos que la propia Agencia ha denunciado como gravosos y dolosos.

¿Qué han hecho los administradores de la AGD frente a la reiterada estafa de quienes procuran resarcir ilegalmente el dinero con bienes sobrevaluados que no restituyen los montos adeudados? ¿Ha incoado, como corresponde, los juicios penales contra los estafadores que ella misma denunció? Si esa ha sido su acción, ¿en qué estado se encuentran los procesos? Lamentablemente, sabemos que la respuesta será una desconsoladora evasiva, que al final encubrirá la falta de acción contra quienes se beneficiaron del saqueo bancario.

Para cumplir con la obligación que la Agencia tiene con los depositantes perjudicados, ha procedido a vender bienes que fueron aceptados en dación para saldar deudas, en algunos casos con ingentes beneficios para los morosos; y de las ventas, castigadas con porcentajes que superan la mitad de sus avalúos, reunir pequeñeces que no alcanzan para devolver a los ciudadanos ecuatorianos lo que es suyo. Aparte de la feria minorista que vendió zapatos a un dólar, no consiguen deshacerse de los bienes casi inservibles que se deterioran con el paso del tiempo y abarrotan sus bodegas.

Cobrar es la tarea, cobrar con eficiencia, con la debida celeridad; caso contrario, la AGD terminará como se dice popularmente vendiendo el pantalón y la camisa para pagar la corbata. Por cierto, ¿cuánto le cuesta a Ecuador mantener la Agencia como depositaria de inmuebles y objetos?, habría que saberlo.