Ramón Pinto, principal actor de la Independencia de Loja.

Conmemoramos hoy un año más del inicio de la gesta libertaria de Loja. Han transcurrido ya 191 años desde que varios patriotitas lojanos y exquisitos ciudadanos, encendieron la magnífica chispa de la libertad. Aquella libertad que nos liberó de cadenas opresoras que reprimían nuestras vidas y nos avergonzaban como pueblo. Ahora somos seres autónomos que amamos y defendemos a esta singular tierra, y a la que le hemos entregado nuestro corazón. Sintámonos orgullosos de ser lojanos y dejemos que la lojanidad fluya por nuestras venas.
Breves antecedentes
Después de que nuestro pueblo haya soportado una injusta explotación y un represivo abuso español, un 10 de agosto de 1809, en Quito se inició el proceso libertario dirigido por Juan de Dios Morales, el mismo que culminó el 2 de agosto de 1810 con la trágica masacre hacia nuestros patriotas, entre ellos un lojano.
Ya más tarde, Guayaquil alcanzó su emancipación política un 9 de octubre de 1820 y Cuenca el 3 de noviembre del mismo año.
Reseña Histórica
Fue el 5 de noviembre de 1820, que el Jefe Civil y Militar de Cuenca, José María Vásquez de Noboa, envió una circular al Cabildo de Loja, encabezado por el Dr. Pío de Valdivieso, con el fin de que se adhiriera a la insubordinación y alcanzara de una vez su independencia. Pero como Pío de Valdivieso era un amparado de la corona española y sucesor del español Tomás Ruíz Gómez de Quevedo, quien al enterarse de la situación de Cuenca renunció a su cargo, emitió la siguiente respuesta el 17 de noviembre: “No vemos en el movimiento revolucionario, sino unos principios liberales, de los que no podía separarse, ni unirse a los que nos amparamos para seguir en el sistema de gobierno que gozamos y tenemos en nuestras manos con mayor tranquilidad”.
Cuando el pueblo de Loja supo de esta situación, no se hicieron esperar para expresar su descontento e ira. Es así, que el 16 de noviembre, precursores lojanos como José Picoita, Manuel Sánchez, Nicolás García, José Gabriel Peña, José María Peña, Manuel Zambrano y Toribio Medina, encabezados por Ramón Pinto, se reunieron en casa de José del Espíritu Santo Correa, en donde se tomó la decisión de proclamar la emancipación política de Loja el 18 de noviembre de 1820.
Valdivieso, al ver la intención de todo el pueblo que deseaba liberarse, los convocó el 18 de noviembre al Convento de San Sebastián con el fin de aplacar los ánimos y la euforia. Pero el pueblo lojano, al ver que sólo se trataba de discursos y malas intenciones, sin preguntarse dos veces, eufórico salió a las calles buscando la libertad, concentrándose en la plaza de San Sebastián y desplazándose por las calles con un ánimo cívico increíble. Con gritos ardientes y un bullicio estudiantil realmente extraordinario avanzaron hasta el Parque Central, en donde exclamaciones como: ¡VIVA LA LIBERTAD! ¡VIVA LA PATRIA! ¡VIVA LOJA LIBRE! ¡ABAJO EL YUGO ESPAÑOL!, se experimentaron frente a la edificación del Cabildo. Cuando la tarde del glorioso 18 de noviembre de 1820 llegaba a su fin, Loja alcanzó su objetivo: LA LIBERTAD.
Al día siguiente, Pío de Valdivieso, haciendo creer que apoyaba la gesta del 18, convocó en el Parque Central a las 3 de la tarde, a los próceres y sus adheridos, publicando un bando que decía: “Que no esperándose en esta débil ciudad un movimiento como el que experimentó anoche (18 de noviembre de 1820), en que juntándose unos pocos individuos del pueblo, con el Convento de San Sebastián en donde procuré saber sus deliberaciones, el resultado fue que después de algunas salieron por la calle cuatro o cinco hombres, con gritaría de muchos chiquillos, tambores y pitos proclamando Viva la Libertad y la Patria…”. Luego se dispuso una mesa con dos libros para que en uno firmaran quienes estaban de acuerdo con el proceso libertario, y en el otro quienes expresaren lo contario. Entonces, al notar este tipo de cosas, los próceres se dieron cuenta que Valdivieso tenía la intención de sabotear la gesta, por lo que enseguida pidieron su destitución y pusieron a la cabeza a José María Torres Riofrío, alcalde de segunda nominación, con el fin de que haya transparencia. Se debe saber que debió ocupar este puesto, Agustín Borrero, a quien se lo considera el actor intelectual de nuestra independencia por su destacada participación, pero él se excusó de todo esto y por lo tanto se lo designó a Torres Riofrío. Vale destacar además, que para este proceso se requirió mucho tiempo, por lo que siendo las 7 de la noche de aquel día se decidió suspender la reunión.
El 20 de noviembre se continuó con la asamblea, en donde no firmaron ni los independentistas ni los ligados al rey, sino los de derecha, esperando la manifestación de Cuenca.
Hay que ser claros que Loja consiguió la victoria con el simple hecho de destituir a Valdivieso, pero también hay que conocer que fueron los realistas que se tomaron nuestra ciudad, incluida Cuenca, haciendo persecuciones y poniendo juicios a los principales de los procesos libertarios. Antonio José de Sucre, al llegar a Saraguro, ordenó que se los destituya de sus cargos a quienes oprimieron la actitud de los manifestadores, siendo él quien devolvió la tranquilidad a nuestro pueblo y puso fin a tanta deslealtad.
Hay que entender algo: no fueron cuatro o cinco ciudadanos los que buscaron la libertad, fue la voluntad de todo un pueblo que lo único que anhelaba era una vida mucho más digna e igualitaria.
Acta de independencia
Nicolás García y Ramón Pinto fueron quienes elaboraron el acta de independencia, firmada un 17 de febrero de 1822. Por varios años el acta permaneció desaparecida, hasta que el 22 de junio de 1989 salió a la luz en manos de la familia Riofrío Eguiguren, ya que en tiempos de la dictadura se mal acostumbraba incinerar estos valiosísimos documentos. Cuando el Dr. José Bolívar Castillo desempeñaba una de sus alcaldías, la Sra. Elvira Riofrío, esposa de Rafael Riofrío Eguiguren, quien rescató el documento, hizo la entrega a la Municipalidad Lojana con el fin de que se la conserve como un documento de suma importancia. Esto sucedía por 1989.
Aquí la muestra de lo que fue y es Loja: un pueblo de nutrida historia y valentía que ha sido capaz de dar lecciones de humanismo, cultura y libertad. Una cuna que ha concebido en su vientre a innumerables hombres ilustres y brillantes que han aportado masivamente a la patria; y un emporio que particularmente progresa mediante sus hijos que ven en Loja, una figura de suma relevancia en sus vidas. Felicitamos a nuestra ínclita urbe y sus habitantes en estos grandes 191 años de independencia.
¡VIVA LOJA! ¡VIVA LA LIBERTAD!